Me encantan las croquetas y las podemos hacer de casi cualquier cosa. Éstas, son unas croquetas con un sabor suave y muy ricas. En algunas de ellas he hecho una variante poniéndoles un poco de queso dentro que les da un toque estupendo y veremos al final de esta entrada.
INGREDIENTES
1 Berenjena, (pesaba unos 300 gr.)
100 Gr. de harina de trigo
30 Gr. de mantequilla
6 Cucharadas de aceite de oliva virgen extra
650 Ml de leche, aproximadamente
1 Cebolla de unos 150 gr.
Sal, pimienta y una pizca de nuez moscada
Un huevo y pan rallado para rebozarlas
PREPARACIÓN
Lavamos la berenjena y le quitamos la piel parcialmente. También la podemos poner con toda la piel.
La cortamos en láminas finas.
Cortamos las láminas en tiras finas y luego en cuadraditos.
Ponemos la mantequilla y 3 cucharadas de aceite en la satén, cuando se derrite la mantequilla incorporamos la cebolla picada finamente y añadimos un poco de sal. La tenemos a fuego medio hasta que esté transparente.
Incorporamos la berenjena.
Mezclamos todo y dejamos a fuego medio hasta que la berenjena esté blandita. En seguida la berenjena absorberá toda la grasa, no pasa nada. Movemos de vez en cuando. A continuación añadimos otras 3 cucharadas de aceite e incorporamos la harina. Mezclamos y dejamos 3 minutos al fuego para que la harina se tueste un poco.
Vamos incorporando la leche poco a poco y mezclando sin parar.
Cuando tenemos incorporada toda la leche, echamos una pizca de nuez moscada y otra de pimienta, seguimos mezclando. Probamos y rectificamos de sal si procede.
Seguimos moviendo sin parar unos 10 o 12 minutos, hasta que veamos que al pasar la cuchara por el fondo de la sartén, se separa bien la masa.
La echamos en un plato o una fuente y cuando se enfríe, le ponemos un film transparente y la metemos en el frigorífico mínimo una hora.
Ahora vamos a formar las croquetas, yo lo hago con dos cucharas, también podemos engrasar un poco las palmas de las manos y darles forma directamente con ellas.
Las vamos poniendo en un plato.
Batimos un huevo y las rebozamos en huevo, pan rallado y las reservamos hasta el momento de freírlas. Si hemos hecho muchas, podemos congelarlas y éste es el momento.
Ponemos aceite en una sartén y cuando esté bastante caliente las vamos friendo, las pasamos a un plato con un papel de cocina para que absorban el exceso de aceite y listas para tomar.
Una variante, que he comentado al principio, es la siguiente: tomamos una cucharada de masa, con las manos engrasadas con unas gotas de aceite, formamos una bola, preparamos unos trocitos de queso, el que nos guste, lo cortamos en dados de 1 cm, de lado, más o menos y lo metemos en el centro de la bola.
La cerramos bien y terminamos de darle forma.
Luego las pasamos por huevo y pan rallado y las freímos como las anteriores. Yo les he puesto un doble rebozado, (huevo, pan rallado y de nuevo huevo y pan rallado), para que quede una capa más gruesa y que no se salga el queso al freír.
El queso se funde con el calor y al abrirla queda más o menos como vemos en la siguiente foto. Variando la clase de queso jugamos con los sabores.



