Una sopa de cebolla con ese toque del queso gorgonzola, está riquísima. Es una sopa muy sabrosa y muy fácil de hacer. Espero que os guste.
INGREDIENTES (Para 2 personas)
2 Cebollas grandes
30 Gr. de queso gorgonzola
30 Gr de queso rallado, gruyere o emmental
1 Cucharada de mantequilla
2 o 3 Cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 Cucharada de harina
2 Cucharadas de brandy
3/4 de litro de agua
4 Rebanadas de pan tostado
Sal, pimienta y nuez moscada al gusto
PREPARACIÓN
Ponemos una cazuela al fuego con el aceite y la mantequilla.
Cuando la mantequilla esté derretida añadimos las cebollas cortadas en juliana, ponemos un poquito de sal y dejamos que se vayan haciendo a fuego medio hasta que estén doradas, moviéndolas de vez en cuando.
Aquí podemos ver la cebolla dorada. Ha tardado en hacerse unos 35 minutos. Añadimos el brandy y dejamos al fuego un par de minutos para que se evapore el alcohol.
Añadimos la cucharada de harina y le damos unas vueltas.
Incorporamos el agua.
Añadimos la pimienta, la nuez moscada y un poquito de sal. Dejamos que hierva todo junto unos 10 minutos, probamos y rectificamos de sal si fuese necesario.
Mientras tanto cortamos unas rebanadas de pan de 1,5 cm de grueso aproximadamente y las tostamos.
Ponemos la sopa en unos cuencos de barro o en el recipiente que la vayamos a tomar, desmenuzamos el gorgonzola o lo cortamos en trocitos pequeños y lo echamos en la sopa. Con el calor de la misma quedará medio fundido.
Ponemos las rebanadas de pan tostado sobre la sopa, le rallamos por encima queso gruyere o emmental a nuestro gusto.
Metemos los cuencos en el horno con gratinador hasta que se funda el queso y la tomamos bien calentita.