La leche de avena es ideal para los que tienen intolerancia a la lactosa o simplemente quieren tomar una bebida que no sea de origen animal. Es tan fácil de hacer que no vale la pena comprarla y además de salirnos mucho más económica, la podemos adaptar a nuestro gusto con distintos edulcorantes o ingredientes que le den un toque de sabor.
La leche de avena es muy nutritiva y de fácil digestión, es rica en vitamina B, contiene hierro, calcio, potasio, magnesio, fósforo, omega 6, tiene alto contenido en fibra, en fin, es muy sana y rica.
Está especialmente indicada para dietas vegetarianas o veganas. También la podemos utilizar como sustituto de la nata.
Os cuento como la hacemos en casa de forma básica y sencilla. También la podemos edulcorar poniéndole unos 4 o 5 dátiles, por supuesto sin hueso, o con stevia, con miel, también le podemos añadir un poco de extracto de vainilla, poner algo de azúcar moreno de caña integral, etc, etc. A veces le ponemos un poco de canela molida por encima cuando la servimos.
Una vez hecha nos dura perfectamente 3 o 4 días en el frigorífico.
INGREDIENTES
1 Litro de agua
4 Cucharadas de copos de avena
1 Cucharada de coco rallado
1 Pizca de sal
PREPARACIÓN
Nosotros tenemos un colador muy fino que se utiliza para hacer horchata, pero a falta de éste, la podemos hacer con un colador fino de los que tenemos en casa.
Ponemos los copos de avena, el coco rallado y un vaso de agua templada en el vaso de la batidora.
Batimos hasta que quede todo bien triturado. Añadimos el resto del agua templada y seguimos batiendo para que se mezcle todo bien.
Ya sólo nos queda colar la mezcla y el resultado será una leche o bebida de avena deliciosa.




















