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jueves, 13 de mayo de 2021

FILETES DE CABALLA EN VINAGRETA


Estamos en plena temporada de caballa, de Febrero a Mayo es cuando mejor la podemos encontrar. Es un pescado muy sabroso, barato y con un montón de propiedades beneficiosas para el organismo. La caballa es un pescado azul, es rico en vitamina B12, B6 y B3, también tiene alto contenido en yodo. Todo esto hace que reduzca el colesterol, ayuda a procesar los hidratos de carbono, es antioxidante.... Es ideal para hacer una buena cantidad, envasarla en tarros de cristal y tener para una buena temporada, la podemos tomar sola,  poniéndola en una ensalada, sobre una tosta y es mucho más rica que la enlatada y más sana ya que no tiene ni conservantes, ni aditivos extraños. La receta la vi en La Cocina de Fabrisa, un blog del todo recomendable y con unas recetas estupendas. 

Para esta receta es mejor elegir las caballas de tamaño grande, éstas pesaban casi un kg cada una. Le pedimos al pescadero que les quite las tripas y les corte la cabeza y la cola, el resto ya lo haremos nosotros en casa. 

INGREDIENTES

He preparado 5 caballas, para envasar en tarros al vacío parte de ellas. Si hacéis menos es cuestión de dividir las cantidades de los ingredientes.



5 Caballas grandes

500 Gr de aceite de oliva suave

170 Gr. de vinagre de manzana

3 o 4 Dientes de ajo

4 o 5 Hojas de laurel

Una cucharada de bolas de pimienta

Unas ramitas de romero y de tomillo. Yo no tenía y he utilizado envasado

Sal

PREPARACIÓN

Ya tenemos las caballas sin tripas, sin cabeza y sin cola. Las lavamos  bajo el grifo, las cortamos por la mitad y las ponemos en una olla. Echamos sal, un par de hojas de laurel y las cubrimos con agua.


Encendemos el fuego y cuando el agua empiece a hervir lo bajamos,  tapamos la olla y contamos 5 minutos. Apagamos el fuego y las destapamos.


Las sacamos sobre una rejilla para que pierdan calor y poder manipularlas.


Vamos a preparar la vinagreta. Ponemos en una olla el aceite, el vinagre, los dientes de ajo con piel y con un par de cortes transversales, las bolas de pimienta, 2 hojas de laurel, el tomillo y el romero. Hervimos todo durante 10 minutos a fuego medio/bajo. Destapamos y dejamos enfriar. En cuanto al aceite, según el gusto de cada uno, se puede utilizar virgen extra, oliva suave o mezclar girasol con virgen extra. Quizás todo con virgen extra le da un sabor un poco fuerte y desvirtúa algo el sabor de la caballa.


Ahora viene lo más pesado de la receta. Antes de que se enfríe la caballa con un cuchillo vamos rascando y retirando toda la piel, se hace mejor antes de enfriarse. Luego, con mucha paciencia vamos sacando los lomos y retirando todas las espinas. Pasando los dedos varias veces por cada lomo comprobamos que no queda ninguna. La parte que más tiene es la zona de la ventresca.


Las vamos colocando con mucho cuidado, para que no se rompan, en una fuente.


Con una cuchara mezclamos bien la vinagreta.


Antes de comerlas las metemos en la nevera cubiertas por la vinagreta y tapadas, las tendremos un mínimo de 24 horas. Ponemos los filetes en una fuente, les echamos vinagreta por encima y listos para comer. 


En la nevera, cubiertos por la vinagreta y tapados aguantan aproximadamente 10 días. Ahora, si hacéis mas cantidad de la que vayáis a gastar, lo mejor es meterla en frascos de cristal y conservarla al vacío, aguanta un año o más. Al final os explico el método.

Buscamos unos tarros de cristal con tapa metálica que no esté oxidada y que tengan una altura de un par de dedos más que la medida a la que hemos cortado las caballas. Vamos a esterilizarlos, para ello ponemos en una olla grande los tarros abiertos, también las tapas, cubrimos con agua y los ponemos a hervir 10 minutos. Los sacamos y los ponemos a escurrir sobre un paño limpio. 

Llenamos lo tarros con los filetes de caballa metiéndolos verticales y les echamos la vinagreta que cubra la caballa hasta que falten un  centímetro  para llegar a la tapa. Si nos falta vinagreta terminamos de rellenar con un poco de aceite. Los cerramos apretando fuertemente la tapa. Ponemos un paño en el fondo de una olla para que no se rompan los tarros golpeándose al hervir, los colocamos  con la tapa hacia arriba, los cubrimos de agua y los dejamos hervir 20 minutos. Retiramos un poco de agua para que no nos quememos al sacar los frascos, los sacamos y los colocamos con la tapa hacia abajo sobre un paño de cocina o una rejilla hasta que se enfríen. Comprobamos que no tienen ninguna perdida de líquido, si la tuvieran es por no haberlos cerrado bien o por que la tapa está defectuosa, en ese caso no nos valdría para conserva. Una vez fríos y comprobados los etiquetamos poniendo la fecha y los podemos guardar fuera del frigorífico hasta el momento de comerlos. Pueden conservarse un año o más.
















jueves, 1 de abril de 2021

FILETES DE CABALLA EN ESCABECHE

 

Me encantan los escabeches. La caballa es un pescado azul, es rico en vitamina B12, B6 y B3, también tiene alto contenido en yodo. Todo esto hace que reduzca el colesterol, ayuda a procesar los hidratos de carbono, y por si fuera poco es un pescado barato y muy sabroso, no podemos pedir más. He pedido en la pescadería que me lo abrieran y le quitasen la espina central, luego yo lo he terminado de filetear y quitarle todas las espinas, que aunque da un poco de trabajo, se agradece a la hora de comerlo y si queréis ahorraros ese trabajo podéis, simplemente cortarlo en rodajas de 3 o 4 cm de ancho y quitarle las espinas cuando lo estéis comiendo. Vale la pena hacer más cantidad de la que vayáis a comer pues se conserva perfectamente en el frigorífico unos cuantos días y así frío está estupendo y al día siguiente aún está mejor que recién hecho pues va absorbiendo todos los sabores del escabeche. 

INGREDIENTES

3 Caballas de buen tamaño, estas pesaban en total 1,5 Kg

2 Cebollas

1 Zanahoria

6 o 7 Dientes de ajo

2 Hojas de laurel

120 Ml de aceite de oliva virgen extra

100 Ml de vino blanco, en mi caso Moriles

100 Ml de vinagre. En este caso, de manzana

1 Cucharadita de pimentón dulce

Un poco de harina para rebozar

Unos granos de pimienta

Sal

PREPARACIÓN

En primer lugar vamos a preparar el pescado. Si queréis ver con más detalle como filetear la caballa podéis verlo AQUÍ.  Con un cuchillo afilado le quitamos las espinas de la zona de la ventresca.

En el centro, longitudinalmente tiene otra espina, cortamos pegados a la espina y separamos en dos filetes.

Ahora quitamos la espina que ha quedado en uno de los dos filetes anteriores. Repasamos con los dedos para comprobar que no queda ninguna.

Aquí tenemos todos los filetes limpios de espinas. La piel no se la quito.

Como son muy grandes los corto por la mitad.

Les pongo sal, los paso ligeramente por harina y los frío en el aceite de oliva virgen extra, no demasiado, luego se terminarán de cocer en la salsa. Los sacamos y reservamos.

En el mismo aceite echamos las cebollas cortadas en juliana, los dientes de ajo con piel y un corte trasversal en la mitad de cada uno, la zanahoria pelada y cortada en rodajas, las hojas de laurel y las bolas de pimienta. Les ponemos un poco de sal y dejamos que se pochen a fuego medio.

Cuando la cebolla esté transparente y los ajos y la zanahoria esté blanditos, incorporamos el pimentón, le damos una vuelta y añadimos el vino y el vinagre. Dejamos que cueza unos 4 o 5 minutos, para que se evapore el alcohol y el vinagre pierda un poco de fuerza.

Añadimos los filetes de caballa, tapamos la sartén y dejamos que cueza todo junto unos 5 minutos para que el pescado absorba los sabores del escabeche.

Ya lo tenemos listo, si lo dejamos de un día para otro estará mucho mejor, lo podemos tomar templado, del tiempo o  recién sacado del frigorífico.



jueves, 11 de marzo de 2021

RODABALLO AL HORNO



Un rico pescado al horno. Fácil de hacer y riquísimo. Éste era un pedazo de rodaballo, pesaba 2,5 kg,  casi no cabía en la bandeja del horno. Espero que os guste.

INGREDIENTES

1 Rodaballo

3 Patatas

1/2 Pimiento rojo

1 Pimiento verde

1 Cebolla

2 Tomates

1 Limón

100 Ml de vino blanco

3 o 4 Cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Sal y pimienta

PREPARACIÓN

Pelamos y cortamos las patatas como si fueran para tortilla. Pelamos y cortamos la cebolla en juliana. Ponemos una sartén al fuego con 3 cucharadas de aceite y añadimos las patatas y la cebolla. Añadimos un poco de sal  y dejamos que se vayan haciendo a fuego medio.


Voy añadiendo los ingredientes según los voy preparando. Incorporamos los pimientos cortados en trocitos.


Vamos moviendo de vez en cuando hasta que estén a medio hacer. Cuando las patatas están blandas estará listo, ya se terminarán en el horno.


Pasamos todo a la bandeja del horno y lo repartimos por toda la superficie. Añadimos los tomates cortados en gajos.


El rodaballo me lo han limpiado en la pescadería, también le han cortado las aletas y la cola. Lo lavamos bien, pues tiene una sustancia gelatinosa en la piel. Salpimentamos por ambas caras. Le damos unos cortes como vemos en la foto e introducimos en ellos medias rodajas de limón. Vertemos el vino por encima y un chorreón de aceite de oliva virgen extra. Precalentamos el horno a 180º calor arriba y abajo con ventilador, si el horno lo tiene, metemos la bandeja y horneamos. En este caso que el pescado es bastante grande lo tuve media hora. Comprobamos que está hecho a nuestro gusto y sacamos del horno.

Aquí lo vemos recién sacado.


Le retiramos la piel, que es muy dura y lo servimos.



jueves, 2 de julio de 2020

BOQUERONES EN VINAGRE




Nuestra amiga Mercedes siempre ha hecho unos boquerones en vinagre extraordinarios y aquí tenemos su receta, después, como no, de invitarnos amablemente a unas cuantas raciones y unas cuantas veces. Quedan unos boquerones muy blancos y tersos. Para mi es la receta definitiva.

INGREDIENTES (Para 1 kg. de boquerones)


1 Kg. de boquerones, si son grandes mejor.

700 Ml. de vinagre de vino blanco

50 Gr. de sal, (unas 2 cucharadas soperas colmadas)

Perejil fresco

Dientes de ajo, (unos 8)

Aceite de oliva virgen extra

PREPARACIÓN

Es importante que el boquerón sea muy fresco. Empezaremos limpiándolos, quitándoles la cabeza, las tripas, la espina central y una espina pequeña que tiene entre los lomos, a la altura de la aleta dorsal, los lavamos con abundante agua debajo del grifo para desangrarlos bien y los dejamos en un recipiente con agua mientras los terminamos de lavar. El desangrado es importantísimo en este proceso.


Una vez limpios todos, tiramos ese agua y los ponemos con agua limpia muy fría, yo le puse abundante hielo. Los tenemos así durante una hora.


Preparamos, en un recipiente la mezcla de vinagre y sal, que disolveremos completamente con una cuchara.


En un recipiente, lo ideal es un tuper que tenga tapa,  los colocamos, uno a uno, abiertos y con la piel hacia arriba. A continuación vertemos la mezcla de vinagre y sal. Deben de quedar totalmente cubiertos. Tapamos el recipiente y los metemos en el frigorífico entre 12 y 18 horas. Es cuestión de ir probando, cuanto más tiempo estén más fuertes de vinagre y salados estarán. Con 12 horas quedan perfectos.


Una vez sacados del frigorífico, los escurrimos bien y los metemos en bolsas de congelación o en tupers y los llevamos al congelador para ir sacándolos según los necesitemos. Tendremos que tenerlos congelados un mínimo de 72 horas para eliminar el peligro del Anisakis. Nuestra amiga Mercedes, antes de congelarlos los pasa un poco por agua para quitarles el exceso de sal y vinagre, nosotros no lo hicimos, es cuestión de probarlos de las dos formas y elegir.


Una vez sacados del congelador, esperamos a que se descongelen, no tardan mucho, los ponemos en un plato o bandeja, con la parte blanca hacia arriba, les añadimos ajo y perejil fresco picados por encima y un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra. Es mejor dejarlos unas horas para que absorban bien los sabores. 


Una sugerencia para tomarlos, ponemos un boquerón sobre una buena patata frita de bolsa o casera. Es una opción. Así están buenísimos.


jueves, 25 de junio de 2020

TRUCHA ASALMONADA MARINADA




Con las mismas recetas del salmón marinado podemos hacer la trucha marinada, es una opción más, queda más suave que el salmón y en casa nos encanta. Es muy fácil de preparar y se conserva bastantes días en el frigorífico. Es ideal para un buen aperitivo o entrante. Sobre una rebanada de pan tostado con un poco de queso crema o una rodaja de tomate está deliciosa.

INGREDIENTES



1 Trucha asalmonada

1 Taza de azúcar

2 Tazas de sal gorda

Eneldo y pimienta molida

Aceite de oliva virgen extra, (AOVE) para conservarla

PREPARACIÓN

Cuando compremos la trucha le pedimos al pescadero que la abra por la mitad y que le quite la espina central. Ahora viene lo más pesado de la receta, que es quitarle todas las espinas. Primero con un cuchillo bien afilado le quitamos las espinas que tenemos en la parte superior, como vemos en la foto.


Con unas pinzas de pescado le vamos quitando el resto de espinas, para ello vamos pasando los dedos para notarlas y las vamos sacando con las pinzas.


Éstas pinzas son las que yo utilizo, las tienen en cualquier ferretería.


Como la trucha era bastante grande he partido cada lomo en dos para que me cupiera mejor en el tuper. Les ponemos bastante pimienta molida y eneldo, por la parte que no tiene piel. Si tenéis eneldo fresco, estupendo y si no utilizamos el envasado. Con la palma de la mano lo apretamos un poco para que se pegue bien.


Mezclamos la sal con el azúcar, siempre en la proporción de el doble de sal que de azúcar. En un tuper, ponemos una cama de la mezcla y  colocamos las piezas de trucha sobre la misma.
 

Las cubrimos bien con más mezcla de sal y azúcar.


Tapamos el tuper y lo metemos en el frigorífico entre 18 y 24 horas, dependiendo del grosor de los lomos.Pasado ese tiempo, veremos que ha desprendido bastante líquido. Cogemos cada una de las piezas y la lavamos bien bajo el grifo para retirarle toda la sal.


Secamos bien cada pieza con papel de cocina y vamos cortando tiras muy finas, o a nuestro gusto,  como vemos en la foto.


Las vamos poniendo en un tuper y les vamos echando aceite de oliva virgen extra de modo que queden ligeramente cubiertas, también podemos intercalar un poco de eneldo. De esta forma se conservan en el frigorífico un par de semanas perfectamente.


Ya sólo nos queda ir sacándola y a disfrutarla.