Las alcachofas es una de mis verduras preferidas. Así, con esta sencilla salsa, están deliciosas y si el jamón es ibérico, mejor que mejor. Rematamos el plato con un huevo escalfado y queda un plato muy completo, sano y buenísimo. A veces hago esta receta sólamente con la verdura y también sale estupenda. La podéis ver AQUÍ.
INGREDIENTES (Para 4 Personas)
1 Kg. de alcachofas
2 Cebollas, (unos 400 Gr.)
50 Gr. de jamón en virutas
3 Cucharadas de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
1 Cucharada de harina
4 Huevos
Sal y agua
PREPARACIÓN
Empezamos pelando las cebollas y picándolas finamente. Ponemos el AOVE en la cazuela e incorporamos la cebollas, ponemos un poquito de sal y dejamos que se hagan hasta que empiecen a dorarse.
Mientras tanto vamos a preparar las alcachofas. Les cortamos las puntas y les quitamos las hojas exteriores, sin miedo de tirar muchas hojas, pues si nos quedamos cortos luego las hojas estarán duras y no es agradable.
Cortamos cada una por la mitad y cada una de estas mitades en tres o 4, dependiendo del tamaño de las alcachofas.
Tenderemos preparado un recipiente con agua y un par de cucharadas de vinagre y según las vamos cortando, las metemos en él para que no se pongan negras por la oxidación.
Cuando la cebolla nos quede trasparente y empiece a dorarse añadimos las virutas de jamón.
Les damos unas vueltas y añadimos la cucharada de harina. Mezclamos bien y dejamos un minuto al fuego.
Colamos las alcachofas y las lavamos bajo el chorro de agua para quitarles el sabor del vinagre.
Incorporamos las alcachofas a la cazuela, mezclamos y rehogamos un par de minutos.
Las cubrimos ligeramente con agua.
Añadimos un poquito de sal y las dejamos cocer a fuego lento, con la cazuela tapada o semitapada hasta que estén tiernas. El tiempo depende de la calidad de las alcachofas. Podemos comprobarlas pinchando una con un cuchillo, o simplemente probándolas. Por lo general entre media hora y 45 minutos. Probamos el caldo y rectificamos de sal, si procede.
Escalfamos los huevos en la misma salsa hasta que la clara esté blanca, con cuidado de que no se ponga dura la yema.
Servimos bien caliente.







































